lunes, 09 de agosto de 2010

Decepcionan

Ni Tigres ni América. Ante un “Volcán” pletórico, dividieron méritos y puntos, pero sin otorgarle certezas a los suyos. Sigue el cuadro el Norte sin darle satisfacción plena a su afición, la cual no ha visto ganar en casa a su escuadra (salvo en un juego a puerta cerrada ante el Querétaro) y mantiene el equipo de Lapuente su inestabilidad emocional y futbolística, que le hace ser impredecible. Por eso el 1-1 final dejó sabor a medianía para dos clubes que no acaban de mostrarse tan grandes como sus nóminas los obligarían a serlo.

De entrada el partidazo que algunos pronosticaron se quedó muy corto, pues salvo el último cuarto de hora, el duelo no fue interactivo; dominó primero Tigres y después el América, que jugaron como sí nunca hubieran coincidido en el terreno de juego.

Guillermo Ochoa ya había impedido que Tigres asumiera la ventaja en un par de ocasiones, y lo había hecho con lances que parecen ratificar su regreso desde las sombras. El guardameta salvó al América con una salida oportuna ante el ingreso franco por el centro del área de Francisco Acuña, a quien le contuvo su disparo. Y poco después, con una elástica y magistral atajada le robó virtualmente un gol a Lucas Lobos, que ejecutó a su estilo un tiro libre que colocó el balón en un ángulo que parecía inalcanzable para cualquier guardameta.

Pero nada pudo hacer a los 41’, cuando Damián Álvarez se encontró un balón a modo y desde el carril izquierdo, fuera del área, mandó un derechazo fantástico que se incrustó en el rincón superior de la portería de Ochoa, cuyo esfuerzo fue esta vez en vano. Tigres empezó a ganar el juego cuando ya gobernaba sobradamente la pelota ante un América poco profundo.

La dinámica del juego varió tras el descanso. El cuadro de Lapuente ahora sí salió decidido a jugar en terreno rival y acosar el arco de Saucedo.

Tan extraordinario como el gol de Damián Álvarez fue la jugada de Vicente Sánchez, quien desbordó a buena parte de la defensa de los Tigres y supo mandar un pase diagonal retrasado a donde Daniel Montenegro sólo tuvo que disparar con rumbo al arco para anotar el 1-1, en minutos en los que el dominio de las Águilas era evidente y el iracundo Ricardo Ferretti dormía una siesta esperando una reacción espontánea de sus desconcertados pupilos.

Pudo anotar el cuadro capitalino un segundo gol casi de manera inmediata, pero otro buen pase de Vicente Sánchez fue increíblemente desaprovechado por Luis Alonso Sandoval que completamente sólo y dentro del área chica no atinó a rematar correctamente un balón que parecía estar condenado a entrar en las redes del arco de Cirilo Saucedo, pero se fue absurdamente por encima del arco.

Seguía Tigres abrumado por su adversario cuando Israel Martínez, tal vez aburrido por su inacción en la banda izquierda y le atizó tremenda patada al recién ingresado Alberto Acosta.

Eso levantó al cuadro local que se lanzó al ataque en los últimos minutos. A los 87’, un cabezazo de Itamar Batista fue contenido con una intervención poco ortodoxa de Guillermo Ochoa, quien con las piernas evitó el tanto que pudo significar el triunfo felino.


Tags: Tigres, Aguilas

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